La estadounidense Missy Franklin, cinco veces medallista de oro olímpica y dos veces nadadora del año FINA World, anunció su retirada de la competición a los 23 años. Tampoco el sudafricano Cameron Van der Burgh continuará hasta los Juegos Olímpicos de Tokio, quien dijo adiós a los 30 años.

Franklin, cuyas cuatro preseas doradas y personalidad sobresaliente la convirtieron en la estrella de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, mencionó el dolor crónico en el hombro derecho que ha combatido desde abril de 2016 como la razón de abandonar la competición activa.

En Londres, Franklin, de 17 años, se convirtió en la primera mujer estadounidense en ganar cuatro medallas de oro en una sola edición de los Juegos Olímpicos en cualquier deporte. Siguió esa actuación brillante al ganar seis medallas de oro en los Mundiales de Barcelona, en 2013.

Después de Barcelona, Franklin rechazó la oportunidad de sacar provecho de su éxito y convertirse en profesional; y, en cambio, optó por asistir a la Universidad de California-Berkeley y competir por los Golden Bears. Allí formó parte del equipo que ganó el campeonato de la NCAA 2015. Pero ella también se enfrentó al primer obstáculo importante de su carrera, luchando contra una dolorosa lesión en la espalda, que al final ha sido el motivo de su retirada.

También acudió a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, donde ya sólo pudo conseguir una medalla de oro, la quinta de su carrera, en la competición de relevos 4x200 metros libres, y después falló para clasificarse para dos finales individuales. Además, Franklin se retira con el actual récord mundial de los 200 metros espalda (2:04.06) y después de ganar 27 medallas en competiciones internacionales.

Por otro lado, Cameron van der Burgh se proclamó campeón del mundo de 100 braza en piscina corta. Minutos después, durante la rueda de prensa oficial de la FINA, el bracista sudafricano anunció que el de Hangzhou será el último campeonato que dispute como nadador profesional.

El sudafricano dirá adiós a la natación consolidado como uno de los grandes bracistas de los últimos tiempos. Lo ha ganado todo: oro olímpico en 100 braza en Londres 2012, plata en la misma prueba en Río 2016, dos títulos mundiales de 50 braza, tres títulos mundiales en piscina corta o cuatro victorias en los Juegos de la Commonwealth dan brillo, entre muchos otros éxitos, a su palmarés.

Desde el Mundial de Melbourne de 2007, Van der Burgh solamente falló a su cita con el podio en Juegos Olímpicos y Mundiales en larga en los Juegos de Pekín 2008. Su última gran medalla en piscina de 50 metros llegó con el bronce del año pasado en los 50 braza en el Mundial de Budapest. En total, ha logrado diez medallas universales en piscina de dimensiones olímpicas, con esos dos oros, tres platas y cinco bronces.