Wladimir Klitschko superó sin ningún tipo de problema a Wach en una velada celebrada en Hamburgo. El pequeño de los hermanos que tienen sometidos los pesos pesados no hizo una excepción contra su rival, un púgil más alto que él pero que mostró muchos menos recursos, aunque sí tuvo el suficiente pundonor para aguantar de pie los doce asaltos.

A buen seguro que Emanuel Steward habría estado muy orgulloso con las prestaciones de Wladimir, que supo manejar en todo momento el combate. Aprovechó la guardia excesivamente frontal de Wach para colocar muchos de los jabs que lanzó, mantuvo la distancia prudencial con el polaco y supo tener la suficiente sangre fría de no caer en las provocaciones al límite del reglamento de su adversario, especialmente en los agarres, cuando siempre trató de sacar ventaja.



Con su triunfo (120-107 119-109 y 120-107) y en compañía de su hermano, parece que sólo el tiempo será capaz de destronar a los dos ucranianos.