Agradeciendo uno a uno a sus influyentes, federación, entrenadores, utilleros, los jugadores, o como él dice, su segunda familia, compañeros y amigos, afición, prensa y a su familia de verdad, con la que a partir de ahora podrá pasar más veranos juntos. Así se ha despedido José Manuel Calderón de la selección española de baloncesto, el base de la generación de oro que tantos éxitos nos han dado en la última década, consolidándose como el mejor equipo de la historia de nuestro baloncesto con creces. 








Ha dado una rueda de prensa junto al recién presidente de la FEB y amigo, Jorge Garbajosa. Ha demostrado su enorme humildad que lo caracteriza declarando que era el mejor momento para anunciar su retirada tras la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, la octava en su palmarés, sí, la número 8. Quiere dejar paso a las nuevas generaciones de jóvenes que vienen pisando fuerte por tener un puesto y representar a España en el futuro. Eso sí, ha declarado que seguirá en el baloncesto, pues quiere permanecer unos 3 o 4 años más en la NBA donde este año debutará con mucha ilusión en Los Ángeles Lakers. También se ha ofrecido a seguir mano a mano con el baloncesto español, a ayudar y contribuir en cualquier aspecto a la federación.

Calderón se retira de la selección tras 193 partidos disputados, desde que comenzó el 20 de agosto de 2002 en un amistoso ante Croacia, preparando el Mundial de Indianápolis. Llegaba tras ser miembro también del comienzo de esta extraordinaria generación: oro en el Europeo sub-18 de 1998 y bronce en el sub-20 del año 2000. Con sus triples y asistencias se ha mantenido en la titularidad de base durante los mejores años de España en este deporte, sumándose al subcampeonato europeo en 2003, al oro del inolvidable Mundial de Japón 2006 (7,2 puntos y 3,2 asistencias de promedio, consiguiendo su mejor puntuación de 20 tantos ante la Alemania de Nowitzki), la plata en el EuroBasket de España 2007 y el subcampeonato olímpico en Pekín 2008

Tras este ciclo llegó Ricky Rubio, pero el extremeño se mantuvo firme en su posición que empezó a compartir con el joven chico de El Masnou. Se proclamó campeón de Europa en Lituania 2011, repitió medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, fue bronce en el EuroBasket de 2013 y también tercer clasificado en los recientes Juegos Olímpicos de Brasil, con el que cierra un palmarés envidiable. No tuvo minutos apenas en Río, pero fue al país americano asumiendo su rol y apoyó a su equipo como ninguno.

Su compromiso con la selección ha sido total e indiscutible al igual que sus grandes compañeros y amigos de esta generación. Junto a Rudy Fernández, Felipe Reyes, Pau Gasol y Juan Carlos Navarro, han estado prácticamente en todos los grande éxitos de la selección española. 

Calderón solamente se ha ausentado en las citas importantes con España por lesión o decisión propia. No pudo estar en el EuroBasket 2009 de Polonia, donde fuimos campeones, al tener varias lesiones en una dura temporada NBA con los Raptors. Renunció a su asistencia pero se mantuvo al pie de cañón comentando los partidos de sus compañeros junto al mítico Andrés Montes desde la televisión. 

Se perdió el Mundial de 2010 en Turquía por lesionarse ante Estados Unidos en el último encuentro preparatorio, sufriendo un pinchazo en la parte posterior de su muslo izquierdo y lo dejó ausente durante un mes. Y por último, rechazó acudir al EuroBasket del año pasado, tras cerrar la campaña en la NBA lesionado por puro desgaste físico junto a los Knicks.

En resumen, Calderón se va promediando 6,4 puntos, 1,8 rebotes y 1,9 asistencias. Nada del otro mundo, pero el serón no ha destacado por eso, sino por dejarse la piel siempre por la selección, ser permanentemente el director del juego con nota, el calmador de los partidos que se volvían locos y cumplir en los momentos claves con su acierto exterior. Gran jugador, mejor persona. #GraciasCalde